Taller de Inteligencia Emocional.

Aquí os presento la Tercera Edición del Taller de Inteligencia Emocional.

Teniendo en cuenta el éxito que tuvo la anterior edición, nos hemos planteado volver a repetirlo, pero esta vez, de mayor duración que el último que hicimos; un total de 21 horas donde vamos a trabajar con dinámicas grupales y ejercicios individuales sobre nuestras emociones y sentimientos.

¿Por qué son importantes estos talleres? Básicamente porque contribuyen a que las personas sean más felices y tengan más bienestar. Potenciar nuestra inteligencia emocional nos sirve para acercarnos a estos objetivos a través del trabajo personal con uno mismo. Tus emociones son importantes, pues expresan tu calidad de vida, y resulta que la Inteligencia Emocional es algo que se puede entrenar.

A todos nos puede pasar que a veces tenemos emociones que no queremos tener, que no nos gusta sentir, o incluso algunas emociones nos llevan, en determinadas situaciones, a un comportamiento, que pasado un tiempo, lamentamos, o simplemente, pensamos que deberíamos haber actuado de otra forma. ¿Cuántas veces ocurre que hay algunas emociones que se apoderan de ti, que no te ves capaz de controlarlas, y reaccionas ante ellas de una forma que no te gusta?
Ese es uno de los objetivos de este taller de Inteligencia Emocional, que a través, del autoconocimiento sobre tus emociones, aprendas a gestionarlas, para que puedas transformar esa energía emocional en algo útil y positivo. Aumentar esta capacidad nos da confianza, seguridad y positividad.

Estamos continuamente esforzándonos por mejorar nuestro empleo, o mejorar en aquello a lo que nos dedicamos, o ganar más en algo, sea económico o no, o aprender nuevas habilidades y capacidades, etc. Pero, ¿cuanto tiempo dedicamos a escucharnos y esforzarnos por mejorar nuestra vida interior?

«Aquél que obtiene una victoria sobre otro hombre es fuerte, pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo es poderoso.»
(Lao-Tsé).

Para inscripciones e información: en el correo electrónico info@terapiapsicologia.es
o bien llamando a 655018293 (David) / 626043735(Ataly).

Nuestros mejores deseos.
David y Ataly.

Psicología, te necesitamos

Necesitamos una verdadera psicología. Desde una perspectiva social, para contemplar aquello que nos inquieta, tenemos que ver más allá de nosotros mismos. Observar y tomar conciencia de que aquello que nos perturba no se deriva exclusivamente de nuestras acciones, pensamientos y emociones.

La psicología occidental ha confrontado desde primera hora esta problemática de forma sesgada. Curioso que sea de interés común al propio sistema político y social actual el que se acentúe los problemas psicológicos exclusivamente en las personas, sin extenderse a la influencia del propio contexto social. De esta forma todo encaja mejor, pues no interesa, a quienes ostentan el poder, que haya disciplinas que atenten contra el régimen establecido. Así, la psicología pierde su arma (alma) principal, que es sino contribuir a la mejora de las personas, no solo de forma individual, sino colectiva.

No es útil crear una psicología revolucionaria, que sea capaz de poner en tela de juicio el propio sistema en el que estamos literalmente sumergidos. Así, año tras año, se van licenciando psicólogos cuya misión es intentar, una vez ponen una consulta de psicología, que sus pacientes se readapten al medio. Y yo pregunto: si usted vive ya de por si en un ambiente contaminado, ¿mi misión como experto es indicarle que usted, que es mi paciente, se ponga una mascarilla y vuelva a lo irrespirable? No digo que no esté bien mejorar nuestra capacidad de adaptación, nuestra voluntad de afrontar las circunstancias difíciles, pero por favor, seamos conscientes de donde viene «el humo». Como psicólogos tenemos que tener la visión de ir más allá de la propia sintomatología de nuestros pacientes, y señalar la fuente, pues es natural, que las cifras de ansiedad y depresión aumenten a un ritmo vertiginoso.

La crisis, o mejor dicho, (hablemos claro), la estafa monumental a la que está sometida la población (con el conformismo o consentimiento derivado de su propio miedo o ignorancia), el consumismo, la falta de trabajo, la aceleración de la vida de las personas, o a la implantación de hábitos corruptos derivados de estas sociedades modernas, hacen, que los problemas psicológicos de la población aumenten. Esto significa que está incrementándose cada vez más el sufrimiento en las personas. Es decir, ser «un ciudadano correcto» en este mundo tiene su coste. Por ejemplo, la competitividad que establece hoy en día casi cualquier trabajo, es un efecto de la exigencia del mercado laboral de obtener el máximo rendimiento de las personas y obtener así los mayores beneficios económicos. Esto afecta por supuesto en el día a día, mira a tu alrededor, se esté trabajando o no, casi todo el mundo tiene prisa.

Por tendencia general, la psicología es un beneficiario de esta problemática, pues no ataca a la raíz del problema, solo se alimenta de sus efectos. Incluso desde algunos paradigmas psicológicos, se atreven a clasificar los diferentes trastornos prescindiendo de una visión más amplia. Por favor, no nos engañemos. ¿Cree usted que estoy exagerando? Toda clasificación psicológica de desequilibrios mentales que atiende a la enumeración, y definición de éstos sin que se atienda a sus verdaderas causas parece un acto de coleccionismo. Desde la óptica de esta argumentación, un trastorno es una desviación de aquello que es lo equilibrado, o más allá, correcto. Mi pregunta es, ¿cómo se puede ser equilibrado en una sociedad como esta? Algún colega sin ser demasiado avispado podría señalar: hay que estar poco cuerdo para adaptarse a este mundo deshumanizado y defender sus valores. Resulta paradójico que adecuarse a uno mismo pase por desadaptarse socialmente. Dejar de participar en aquello que te destruye es algo sensato. O cambiarlo.

Por supuesto, también podríamos hablar de que la sintomatología de los trastornos, son considerados como desviaciones. Perdone usted, pero los organismos de las personas hacen todo lo que pueden para generar homeostasis. Aquello que llamamos incorrecto no son sino mensajes y respuestas que emplea cuerpo y mente, que como mecanismos compensatorios o de defensa nos advierten de que algo hay que cambiar. ¿Tan solo son desviaciones? Por otro lado, el mismo hecho de catalogar a las personas a través de un diagnóstico ayuda a la construcción de significado de aquello que llamamos trastorno. Estos asuntos los trataremos más detenidamente en algún próximo artículo.

Así pues, necesitamos una psicología que esté verdaderamente a favor del individuo, y para eso hay que cambiar la rueda entera, en vez de estar continuamente pegando parches. Necesitamos una psicología que además de indicar los medios para superar obstáculos, señale la raíz de los muchos problemas psicológicos y que ayude a un verdadero cambio. Necesitamos ciencias y disciplinas, tales como la psicología, la sociología, la filosofía, etc., que rompiendo sus propias cadenas se unan para forman un equipo indivisible, aquel que trabaja a favor del verdadero bienestar humano y para su felicidad.

Sé tu propio maestro

Una emoción es energía en movimiento, está sujeta a cambios y transformaciones. Además normalmente nunca viene sola, pues suelen venir acompañadas de otras. Aunque las emociones vienen y van, son pasajeras, algunas pueden venir con una fuerza tal que nos resultan incontrolables. Si la emoción es alegría, ¿por qué intentar controlarla? solo tendríamos que expresarla, vivirla. Pero por ejemplo, si la «emoción fuerte» es miedo, angustia, tristeza, agresividad, ¿qué hacemos? El desarrollo de la Inteligencia Emocional te ayuda a que tú puedas intervenir sobre como quieres encontrarte emocionalmente, a que seas tu propio maestro.

Una vez conocí a una chica con un tatuaje entre su hombro y su pecho, cuyo mensaje me pareció muy curioso: «a partir de aquí mando yo». Es cierto que no podemos cambiar todas las situaciones que nos vienen desde fuera de nosotros, pero…¿podemos aprender a manejar las que ocurren dentro? Esa es la cuestión, si lo de fuera no podemos cambiarlo y lo de dentro nos resulta incontrolable, ¿tenemos verdaderamente el timón de nuestras vidas? o… ¿somos como barcos veleros poseídos por cualquier viento?

Lo interesante es que cuando aprendemos a gestionar nuestras emociones, a manejarlas, avanzamos hacia la madurez de aquel que sabe situarse donde quiere estar. Estar donde uno quiere estar, sentir lo que uno quiere sentir, transformar la mala energía emocional en fuente de aprendizaje que nos sirva para crecer. Ese debe ser el propósito de trabajar con tu inteligencia emocional, que avances hacia tu felicidad a través del autoconocimiento. No, no es aprendizaje sobre mecánica, ni sobre informática, ni sobre bricolaje, es aprendizaje sobre ti mismo, y no hay nada mas importante que eso. La Inteligencia Emocional está dentro, no fuera.

Vamos a utilizar una metáfora. El maestro de Aikido, un arte marcial que viene de Japón, busca la neutralización del contrario en situaciones de conflicto utilizando la misma fuerza enemiga para aprovecharla en su favor, derribando así su oponente. Sin embargo, si alguien cercano va a darle un cariñoso abrazo, el maestro lo recibe con afecto. Lo mismo ocurre con la Inteligencia emocional, saber gestionar tus emociones, implica quedarte con las emociones saludables que te hacen vibrar positivamente, y transformar las emociones negativas en aprendizaje, disminuyendo y anulando su sufrimiento. El desarrollo de la Inteligencia Emocional es un entrenamiento para convertirnos en maestros de Aikido emocionales. Abrazar lo bueno que viene, transformar lo malo.

La importancia de tu contexto. Tú decides

Aquello con lo que interactuamos, nos transforma. Todo está en continuo cambio. Realmente somos como esponjas que absorben mucho de lo que hay a nuestro alrededor, e incorporamos constante aprendizaje. Al mismo tiempo, somos emisores y protagonistas de experiencias que promovemos, tú decides cuáles.

¿Os habéis fijado alguna vez en el carácter de la gente rural, más asociada a los pueblos? ¿Os habéis fijado en algunas de las actitudes de la gente de las grandes ciudades? Por supuesto, aun habiendo de todo, hay algo que no pasa desapercibido, y es que la gente de las grandes urbes tiende a ir más acelerada, debido a que sus vidas discurren en contextos donde todo ocurre más deprisa. Esto es propio de las sociedades industrializadas, y entre las causas, probablemente, se encuentren, el situar a las personas lejos de zonas de naturaleza, que son nuestras fuentes originales; y su energía, ya de por sí, contribuye a armonizar nuestro cuerpo y mente. ¿Habéis observado que ocurre cuando permanecéis más o menos durante un tiempo prolongado en un espacio natural? Aunque su percepción a veces sea muy sutil, lo cierto es que nos sentimos mejor con nosotros mismos. Pero, ¿por qué?, antes de que sigan leyendo, párense, reflexiónenlo un momento.

La cuestión es que la experiencia es un intercambio de energía. En los ejemplos que hemos puesto, las sociedades capitalistas e industrializadas, orientadas a la productividad del individuo, se caracterizan por un número exacerbado de personas que conviven, literalmente, unas encima de otras, y donde todo va demasiado deprisa. Hay una dependencia del reloj constantemente, hora a hora. Estas circunstancias mecanizan a las personas, las cuales se vuelven menos espontáneas, alejándolas de su propia libertad. No es de extrañar que participar de esa energía, nos termine estresando. Como tampoco lo es, que las personas de grandes ciudades, cuando toman vacaciones, quieran ir a contextos rurales y naturales. En los otros casos, tanto si vamos a la montaña, playa, campo o bosque, venimos más armonizados, mejor con nosotros mismos. Esto ocurre debido a un fenómeno de «sincronización», nuestro reloj biológico y también nuestra vibración de energía se ajusta mucho mejor al árbol que al hormigón.

Fijaros pues la importancia que los contextos tienen en nuestras vidas, y como condicionan nuestros estados de ánimo. Así pues, es mucho más fácil, tener ansiedad si vivimos en una ciudad que en contextos rurales. Con la depresión ocurre exactamente lo mismo. No digo que todos los problemas se deriven de la influencia de donde vivimos, solo que son elementos importantes a considerar.

Sin embargo, no solo los lugares donde vivimos nos influencian. Por ejemplo, el trabajo que tenemos, nos influye en la actitud y la visión que tomamos hacia el mundo. Evidentemente, las condiciones laborales, determinan en mucha proporción la simbiosis de la que se nutre la experiencia. Por ejemplo, las personas que trabajan la tierra, a pesar de todo lo positivo que les aporte ese contacto con una fuente natural, si tienen que echar más horas que un reloj, y si trabajan de forma mecanizada para poder producir lo máximo, volvemos a lo mismo que hablábamos, máximo rendimiento, máxima productividad, poca autorrealización personal. ¿Qué tipo de trabajo te haría realmente feliz? ¿Podrías conseguirlo?

El contexto de las personas que nos rodean también es muy importante. Somos seres sociales, y como tales, necesitamos relacionarnos, expresarnos, escucharnos, etc. La calidad de nuestras relaciones con los otros es un factor considerable de nuestra propia felicidad.

Por último, señalo nuestra capacidad para elegir; todos tenemos el timón de nuestro barco, aunque a veces vengan tormentas. Ser consciente y hacernos responsables de que tenemos las riendas de nuestra propia vida es fundamental para saber elegir, donde vivimos, a que nos dedicamos, y con quien nos relacionamos. Si la experiencia se nutre de esa interacción, sin olvidarnos de depositar “luz” en aquello que hagamos, hemos de tener en cuenta de si aquello en lo que participamos nos hace realmente felices. Aún pueden seguir decidiendo.

La educación, la filosofía y la psicología deben de estar al servicio de aportar a las personas un sentido eficiente de autonomía que les haga responsables de sus propias vidas. Que las personas aprendan a elegir por sí mismas, según que les dice su interior aun cuando a veces, esto suponga romper con los caminos sociales preestablecidos. .

Dejar de hacer lo que no funciona

Hemos de dejar de hacer lo que no funciona. Las dificultades aparecen cuando a pesar de insistir sobre algo en una dirección determinada no obtenemos resultados satisfactorios. A veces nos empeñamos en aumentar nuestra energía en ello, esperando que así todo se solucione. Cuando esto tampoco funciona nos vemos en la tesitura de tener que cambiar de estrategia, pero ¿qué otra estrategia podemos emplear?

Cambiar nuestros hábitos y actitudes no siempre es fácil, pero aún más complicado puede ser detectar nuevos caminos que propongan verdaderas soluciones a nuestros problemas.
Tanto nuestros mecanismos mentales, emocionales y comportamentales han sido adquiridos socialmente y moldeados en nuestra experiencia e interacción con lo que nos rodea. Por ello a veces somos demasiado rígidos en tales afrontamientos. Debemos de aprender a desestimar aquello que no nos funciona, aprender a desaprender lo adquirido, para abrirnos a nuevos recursos y herramientas que apunten al camino verdadero de superación. El agua cuando corre, siempre busca su mejor camino, su secreto es la flexibilidad.

El poder del cambio

Si tenemos en cuenta cómo influimos en nuestro entorno al mismo tiempo que nos condiciona, podremos tomar conciencia cómo puede cambiar éste si cambiamos nosotros. Tendemos a generar patrones de comportamiento, pensamientos y emociones en la relación con los demás, pero también con nosotros mismos. Muchas situaciones influyen en las conductas de las personas, en sus pensamientos y emociones, que podemos considerar como subsistemas personales. Tomar consciencia de ello favorece el poder del cambio y nuestra capacidad de manejarnos en diferentes situaciones.

Para visualizarlo mejor, podríamos imaginar cada uno de estos subsistemas como engranajes dentro de nuestro sistema como persona, que a su vez engrana con otros sistemas de otras personas, y como todos ellos pueden formar un entorno.
A veces, estos circuitos de comunicación pueden ser bastante cerrados, es decir, tendemos a comportarnos de la misma manera de forma continua, respecto a nosotros, los demás, o incluso frente a un problema.
Ante una circunstancia adversa ponemos en acción intentos para cambiarla. Sin embargo, los problemas no existen hasta que nuestro intento de solución se vuelve ineficaz, pues si fuese eficaz, ya no sería un problema. Intentar cambiar algo varias veces de la misma manera cuando no funciona, nos lleva a la frustración. Si la solución depende de lo que intentamos, ¿por qué no intentamos otra cosa?

Todo está conectado, por ejemplo, nuestra forma de dirigirnos a los demás influye en cómo los demás se dirigen a nosotros, ¿por qué intentar entonces cambiar a los demás? El verdadero cambio empieza en uno mismo. Lo maravilloso de un cambio positivo no solo está en que nos mejora a nosotros, sino ver como se generaliza en lo que hacemos o con quienes nos relacionamos. Esto a su vez refuerza el poder del cambio, generándose una nueva forma de interacción.

Frases reflexivas

Aquí os dejo algunas frases reflexivas para motivarse, que a todos normalmente nos gustan. Algunas las leí no sé donde, otras de algún autor, otras las escribí yo algún buen día. Espero que sirvan al menos para haceros reflexionar. Os invito a que hagáis las vuestras propias y me las escribáis en los comentarios, así compartimos. Escribiré algunas entradas en adelante con este tipo de frases positivas. Mis más sinceros buenos deseos.

«No hay mejor manera de cambiar nuestro entorno que empezar por nosotros mismos»

«El hombre que obtiene victorias frente a otros hombres es fuerte, pero aquél que obtiene victorias sobre si mismo es muy poderoso» (Josh Billings).

«¿Te sientes atado?…Todo nudo tiene su desnudo».

«A veces comenzar algo suele ser difícil, pero peor es aun no haber intentado nada»

«El fracaso solo llega cuando dejas de intentar tener éxito»

«En cada obstáculo existe una oportunidad para aprender algo que necesitamos»

«Adaptarse a una sociedad enferma, enferma»

«No hay mayor engaño que engañarnos a nosotros mismos»

«La felicidad no consiste en hacer lo que uno quiere sino en querer lo que uno hace» (Jean Paul Sartre).

«El sol siempre vuelve aparecer tras la noche más oscura»

«En las adversidades sale a la luz la virtud. Algunos se hicieron sabios equivocándose»

«No intentes cambiar a nadie, solo ayuda a quién se quiera cambiar a sí mismo»

«El camino más autentico es el que empieza en nosotros mismos»

Meditación: el camino hacia tu reencuentro.

Meditación: el camino hacia tu reencuentro.
La meditación es una forma de conectarse con tu esencia, con tu ser natural. Desde el budismo, por ejemplo, se plantea reposar en la naturaleza de la mente como una forma de despegarse de todos los perjuicios condicionados y formas del ego. Es un camino a la liberación del ser.

¿Por qué estamos condicionados?

Desde que nacemos, adquirimos valores, formas de pensar, proceder y actuar, que a veces van en sentido opuesto a lo que realmente necesitamos. Una sociedad que de por sí plantea formas muy estructuradas de comportamiento, y por otro lado no incentiva el crecimiento libre de los seres, influye en la generación de estructuras rígidas en las personas. Para que se produzca esta adquisición social es necesario contar con la forma de inteligencia que más despegada puede estar de nosotros mismos. Me refiero a la propia Inteligencia racional. Que no se me malentienda, aunque todas las formas de inteligencia son buenas y útiles, incluido ésta, el exceso extendido de su uso es un campo perfecto para poder adquirir todos los “deberías” sociales; pues lo racional o lo “lógico”, no deja de ser parte de un consenso social sobre valores adquiridos.

Nuestros esquemas mentales, a medida que crecemos, se van llenando de significados sociales que pueden influir en nuestros comportamientos. El problema es si estos comportamientos se ajustan a nuestro verdadero beneficio y el de los demás. Por ejemplo, quién no ha percibido la presión social que recibimos sobre lo que hay que hacer a cada edad (más bien es como un manual de que hacer con tus años); la edad para los estudios universitarios, la edad para tener pareja estable, para trabajar, para tener hijos, etc. Tiene un carácter preestablecido, a pesar de que todo esté cambiando actualmente. También lo podemos apreciar continuamente en otros aspectos como el consumismo de bienes materiales o de nuevas tecnologías, como la sociedad occidental ha fomentado la relación entre poseer y felicidad. De hecho el propio sistema político en el que vivimos engrasa su “maquinaria” gracias a difundir los valores necesarios entre la población para perpetuar su funcionamiento.

Por otro lado, el exceso de uso de inteligencia racional, ha hecho que ésta se adueñe de todo nuestro ser y ponga límites a nuestro desarrollo personal. Venimos de una sociedad, desde donde el intelecto, se ha reprimido instintos básicos de las personas como el sexual, o desde donde se han anulado y no se han tenido en cuenta nuestras emociones, sustituyendo estás por “deberías” sociales. Esto ha provocado que no escuchemos realmente nuestra autentica voz interior, que es la que nos indica que es lo que realmente queremos en una situación. Esta separación de nosotros mismos, implica una desconexión de nuestro ser natural, de nuestra verdadera fuente de felicidad. Precisamente, el hecho de utilizar el pensamiento de forma totalitaria, es lo que nos aleja de otro tipos de Inteligencia como la intuitiva. Es por ello que la meditación implica la no evaluación ni interpretación de los fenómenos del pensamiento, no es un ejercicio racional, sino que se permite acceder a estados no racionales relacionados con la propia naturaleza no condicionada. El hecho de dejar pasar aquello que aparece por nuestra mente durante la meditación, es un ejercicio de aceptación, y nos sirve para apaciguar el uso excesivo del intelecto racional, que es principalmente donde se generan nuestros problemas.

La meditación abre las puertas a otros tipos de Inteligencia, que son muy necesarias en nuestras vidas, como la Inteligencia emocional que sirve para conocer, aceptar y canalizar nuestras emociones y la de los demás. O también para desarrollar la Inteligencia Intuitiva, la mejor aliada en la toma de decisiones importantes. La meditación implica conectarse con la energía natural de tu ser, aquella que está libre de todo perjuicio del pensamiento y libre de emociones perturbadoras que se crean en el Intelecto. Meditar es volver a la fuente, volver a nosotros mismos, y como no incentiva la razón, hace que esta disminuya su hiperactividad.

Por otro lado, meditar sirve para paliar y eliminar nuestro ego y las formas diversas en las que se manifiesta. De hecho, a medida que eliminamos el ego, resplandece la fuente de energía natural que de por sí nos hará felices, pero este tema… bueno, lo dejaremos para un próximo artículo sobre la meditación. Descondicionense, sean felices.