Inteligencia Emocional en Valverde (2ª Ed.)

El conocimiento de la Inteligencia Emocional para muchas personas puede suponer el descubrimiento de un autentico universo. El que reside en nuestro interior. Sobre todo para aquellas personas que no se atrevieron a saber un poco más de lo absolutamente imprescindible. Como no, cuando llegan algunos problemas personales, no sabe uno atenderlos adecuadamente porque, sencillamente, no se conoce.

Os presento la segunda edición en Valverde del Camino (Huelva). En esta ocasión organizado junto a la Asociación Nirvana y la colaboración del ayuntamiento. El participar en este taller de Inteligencia emocional te sirve para gestionar emociones, pero para muchas cosas más, me baso en la experiencia de anteriores ediciones:

-Mejorar la autoestima y el autoconcepto.
-Aumentar la capacidad para resolver conflictos.
-Aprender de uno mism@ al fomentar autoconocimiento.
-Aumentar la capacidad para manejar emociones.
-Ser mas consciente de lo que sientes tú, de lo que pueden sentir los demás.
-Mejorar la creatividad y tu flexibilidad en busqueda de soluciones. -Fomentar la expresión emocional.
-Para disipar y reducir cualquier miedo.
-Mejorar el control de ansiedad y estres.
-Aumentar la confianza y seguridad en un@ mism@.
-Incorporar herramientas utiles como el mindfulness, meditación, visualización, etc.
-Mejorar la calidad de vida y aumentar la felicidad.

Como veis, sobran razones. Para inscribiros o solicitar más información, bien podéis llamando al teléfono 655018293 o bien a través del correo electrónico info@terapiapsicologia.es

Muchas gracias. Mis mejores deseos.

El ego: un invento de identidad.

El ego tiene varios usos de significado. Por un lado, desde la psicología, y en concreto, desde el psicoanálisis, hace referencia al yo, considerado una instancia psicológica desde donde el individuo se reconoce a sí mismo. Por otro lado, comúnmente puede ser atribuido a aquellas personas que tienen un exceso de arrogancia o valoración de sí mismos.

Sin embargo, en esta entrada del blog, vamos a referirnos al ego desde una cuestión sobre la consciencia que construimos sobre nosotros y el mundo.

 

La separación: un precedente fundamental

El ego es una construcción de una identidad personal que responde a una falta de consciencia sobre la verdadera conexión de las personas con ellas mismas y con el todo que les rodea. Esta separación genera ciertos desequilibrios que están fundados en la falta de comunión con la fuente de vibración natural. Hablamos de la unión con la naturaleza, con ese todo que llamamos universo. Al estar desconectado, al faltarnos esta experiencia, la persona tiene que inventar un sentido vital que le de aliento de vivir. Ese invento es el ego, que es sino el intento de reafirmación basado en una entidad que es el yo. Intentamos ser importantes a través de este personaje.

El ego es un mecanismo de protección para la reafirmación del ser. El ser humano, al no estar conectado con lo que le rodea, necesita algo que le de sentido y suele echar mano de su individualidad y competitividad.

Por otro lado, la conexión espiritual con uno mismo (y por ende, con el exterior de uno mismo) es la más alta fuente de sabiduría. En ese estado las personas conocen lo que necesitan, y los velos y muros aparecen primero para después desaparecer. No estar conectado a ese nivel de vibración genera ignorancia y confusión, sobre todo si ni siquiera se ha empezado a caminar en esa dirección. No son términos extremos exclusivos, pues de la ignorancia al conocimiento hay un continuo. Ante tal ignorancia, la persona utiliza recursos para poder sentirse vivo. Esos recursos, aun siendo falsos o engañosos, en tanto que están alejados de su fuente natural, son necesarios para la persona. La consciencia de su falsedad, y el trabajo posterior para desmenuzar el engaño con un trabajo de desarrollo personal, son pasos en ese continuo hacia la verdadera conexión con uno mismo. El ego no conecta, sino separa.

Esos falsos recursos pueden ser la identificación con emociones y pensamientos, que aun siendo pasajeros, se toman como el ser mismo, obviando la esencia de la persona, el espejo, no lo que se proyecta. En ese nivel de vibración de la consciencia, la persona los considera necesarios para su supervivencia. Así pues el ego se muestra como una reafirmación de uno mismo para darse sentido y valor. El ego-ismo es prueba de ello, o ser ego-céntrico.

También hay ejemplos que están basados claramente en una huida de la propia inseguridad personal, como los celos, la envidia, la avaricia etc. Nos serviría mencionar la búsqueda de felicidad en aspectos materiales, en lo que ocurre fuera de nosotros, ignorando que lo más importante es el interior.

Además, el desarrollo de este falso ser, el ego, está potenciado por la búsqueda del propio equilibrio, lo que genera el fomento de estas actitudes desfavorables. El problema aquí es que se busca la felicidad en el sitio equivocado. El ego genera intentos de conexión ilusorios, precisamente por ello puede proporcionar temporalmente un aroma de felicidad. Sin embargo, no es siquiera eso, pues es una mala imitación de la verdadera felicidad basada en la conexión con el uno y el todo.

Y para situarte en esa dirección de unión contigo mismo y con el universo, yo te propongo un camino: la meditación. Un vehículo: el amor. Una protección: la bondad y la compasión. El destino: felicidad y sabiduría.

4ª Edición: Taller Inteligencia Emocional

Comenzamos en Marzo la 4ª Edición del Taller de Inteligencia Emocional. En este caso vamos a segmentar el taller en dos mitades. Una, nivel de iniciación, y dos nivel de gestión emocional.

Después de haber trabajado durante las tres ediciones anteriores y habiendo constatado como se fomenta el autoconocimiento emocional y la adquisición de recursos para el manejo de emociones, no tenemos ninguna duda de que hemos de seguir promoviendo la participación en estos talleres. Además, gracias a obtener un continuo «feedback» sobre la práctica, hemos ido mejorando dinámicas, ejercicios y las mismas técnicas que aplicamos para el desarrollo de la Inteligencia Emocional. Es por ello que esta 4ª edición es una versión aun más mejorada de estos talleres.

Pensamos que para ser realmente felices, hemos de conocernos primero, que ocurre realmente en nuestro interior. Pararnos, escucharnos y atendernos son algunas acciones que empleamos a través de nuestra guía terapéutica y usando el dinamismo que conlleva la interacción en el grupo. Precisamente es más fácil trabajar con las emociones si hay una conexión grupal entre las personas que asisten a estos encuentros. Y gracias a la cooperación y el compañerismo, la conexión termina estableciéndose, generándose así una sinergia mutua de aprendizajes.

Nuestra finalidad como terapeutas no se basa en la acumulación de conocimiento, conceptos y teorías sobre la Inteligencia Emocional, sino que a través de la práctica con tus emociones adquieras habilidades y herramientas que te sirvan en tu día a día. Nos interesa un aprendizaje real, basado en la capacitación de los alumnos.

Para formar parte de este taller tan solo tienes que escribirnos a este correo electrónico: contacto@atalygarciapsicologa.com y te enviaremos como inscribirte.
También puedes hacerlo a través del correo electrónico que viene en la parte inferior de esta página web. Para dudas y más información también puedes llamarme al teléfono que viene indicado.

Os dejo un vídeo de Elsa Punset sobre la autoaceptación, una poderosa forma de gestionar emociones y fomentar estados positivos en uno mismo:

Taller de Inteligencia Emocional.

Aquí os presento la Tercera Edición del Taller de Inteligencia Emocional.

Teniendo en cuenta el éxito que tuvo la anterior edición, nos hemos planteado volver a repetirlo, pero esta vez, de mayor duración que el último que hicimos; un total de 21 horas donde vamos a trabajar con dinámicas grupales y ejercicios individuales sobre nuestras emociones y sentimientos.

¿Por qué son importantes estos talleres? Básicamente porque contribuyen a que las personas sean más felices y tengan más bienestar. Potenciar nuestra inteligencia emocional nos sirve para acercarnos a estos objetivos a través del trabajo personal con uno mismo. Tus emociones son importantes, pues expresan tu calidad de vida, y resulta que la Inteligencia Emocional es algo que se puede entrenar.

A todos nos puede pasar que a veces tenemos emociones que no queremos tener, que no nos gusta sentir, o incluso algunas emociones nos llevan, en determinadas situaciones, a un comportamiento, que pasado un tiempo, lamentamos, o simplemente, pensamos que deberíamos haber actuado de otra forma. ¿Cuántas veces ocurre que hay algunas emociones que se apoderan de ti, que no te ves capaz de controlarlas, y reaccionas ante ellas de una forma que no te gusta?
Ese es uno de los objetivos de este taller de Inteligencia Emocional, que a través, del autoconocimiento sobre tus emociones, aprendas a gestionarlas, para que puedas transformar esa energía emocional en algo útil y positivo. Aumentar esta capacidad nos da confianza, seguridad y positividad.

Estamos continuamente esforzándonos por mejorar nuestro empleo, o mejorar en aquello a lo que nos dedicamos, o ganar más en algo, sea económico o no, o aprender nuevas habilidades y capacidades, etc. Pero, ¿cuanto tiempo dedicamos a escucharnos y esforzarnos por mejorar nuestra vida interior?

«Aquél que obtiene una victoria sobre otro hombre es fuerte, pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo es poderoso.»
(Lao-Tsé).

Para inscripciones e información: en el correo electrónico info@terapiapsicologia.es
o bien llamando a 655018293 (David) / 626043735(Ataly).

Nuestros mejores deseos.
David y Ataly.

Sé tu propio maestro

Una emoción es energía en movimiento, está sujeta a cambios y transformaciones. Además normalmente nunca viene sola, pues suelen venir acompañadas de otras. Aunque las emociones vienen y van, son pasajeras, algunas pueden venir con una fuerza tal que nos resultan incontrolables. Si la emoción es alegría, ¿por qué intentar controlarla? solo tendríamos que expresarla, vivirla. Pero por ejemplo, si la «emoción fuerte» es miedo, angustia, tristeza, agresividad, ¿qué hacemos? El desarrollo de la Inteligencia Emocional te ayuda a que tú puedas intervenir sobre como quieres encontrarte emocionalmente, a que seas tu propio maestro.

Una vez conocí a una chica con un tatuaje entre su hombro y su pecho, cuyo mensaje me pareció muy curioso: «a partir de aquí mando yo». Es cierto que no podemos cambiar todas las situaciones que nos vienen desde fuera de nosotros, pero…¿podemos aprender a manejar las que ocurren dentro? Esa es la cuestión, si lo de fuera no podemos cambiarlo y lo de dentro nos resulta incontrolable, ¿tenemos verdaderamente el timón de nuestras vidas? o… ¿somos como barcos veleros poseídos por cualquier viento?

Lo interesante es que cuando aprendemos a gestionar nuestras emociones, a manejarlas, avanzamos hacia la madurez de aquel que sabe situarse donde quiere estar. Estar donde uno quiere estar, sentir lo que uno quiere sentir, transformar la mala energía emocional en fuente de aprendizaje que nos sirva para crecer. Ese debe ser el propósito de trabajar con tu inteligencia emocional, que avances hacia tu felicidad a través del autoconocimiento. No, no es aprendizaje sobre mecánica, ni sobre informática, ni sobre bricolaje, es aprendizaje sobre ti mismo, y no hay nada mas importante que eso. La Inteligencia Emocional está dentro, no fuera.

Vamos a utilizar una metáfora. El maestro de Aikido, un arte marcial que viene de Japón, busca la neutralización del contrario en situaciones de conflicto utilizando la misma fuerza enemiga para aprovecharla en su favor, derribando así su oponente. Sin embargo, si alguien cercano va a darle un cariñoso abrazo, el maestro lo recibe con afecto. Lo mismo ocurre con la Inteligencia emocional, saber gestionar tus emociones, implica quedarte con las emociones saludables que te hacen vibrar positivamente, y transformar las emociones negativas en aprendizaje, disminuyendo y anulando su sufrimiento. El desarrollo de la Inteligencia Emocional es un entrenamiento para convertirnos en maestros de Aikido emocionales. Abrazar lo bueno que viene, transformar lo malo.

El poder del cambio

Si tenemos en cuenta cómo influimos en nuestro entorno al mismo tiempo que nos condiciona, podremos tomar conciencia cómo puede cambiar éste si cambiamos nosotros. Tendemos a generar patrones de comportamiento, pensamientos y emociones en la relación con los demás, pero también con nosotros mismos. Muchas situaciones influyen en las conductas de las personas, en sus pensamientos y emociones, que podemos considerar como subsistemas personales. Tomar consciencia de ello favorece el poder del cambio y nuestra capacidad de manejarnos en diferentes situaciones.

Para visualizarlo mejor, podríamos imaginar cada uno de estos subsistemas como engranajes dentro de nuestro sistema como persona, que a su vez engrana con otros sistemas de otras personas, y como todos ellos pueden formar un entorno.
A veces, estos circuitos de comunicación pueden ser bastante cerrados, es decir, tendemos a comportarnos de la misma manera de forma continua, respecto a nosotros, los demás, o incluso frente a un problema.
Ante una circunstancia adversa ponemos en acción intentos para cambiarla. Sin embargo, los problemas no existen hasta que nuestro intento de solución se vuelve ineficaz, pues si fuese eficaz, ya no sería un problema. Intentar cambiar algo varias veces de la misma manera cuando no funciona, nos lleva a la frustración. Si la solución depende de lo que intentamos, ¿por qué no intentamos otra cosa?

Todo está conectado, por ejemplo, nuestra forma de dirigirnos a los demás influye en cómo los demás se dirigen a nosotros, ¿por qué intentar entonces cambiar a los demás? El verdadero cambio empieza en uno mismo. Lo maravilloso de un cambio positivo no solo está en que nos mejora a nosotros, sino ver como se generaliza en lo que hacemos o con quienes nos relacionamos. Esto a su vez refuerza el poder del cambio, generándose una nueva forma de interacción.

Meditación: el camino hacia tu reencuentro.

Meditación: el camino hacia tu reencuentro.
La meditación es una forma de conectarse con tu esencia, con tu ser natural. Desde el budismo, por ejemplo, se plantea reposar en la naturaleza de la mente como una forma de despegarse de todos los perjuicios condicionados y formas del ego. Es un camino a la liberación del ser.

¿Por qué estamos condicionados?

Desde que nacemos, adquirimos valores, formas de pensar, proceder y actuar, que a veces van en sentido opuesto a lo que realmente necesitamos. Una sociedad que de por sí plantea formas muy estructuradas de comportamiento, y por otro lado no incentiva el crecimiento libre de los seres, influye en la generación de estructuras rígidas en las personas. Para que se produzca esta adquisición social es necesario contar con la forma de inteligencia que más despegada puede estar de nosotros mismos. Me refiero a la propia Inteligencia racional. Que no se me malentienda, aunque todas las formas de inteligencia son buenas y útiles, incluido ésta, el exceso extendido de su uso es un campo perfecto para poder adquirir todos los “deberías” sociales; pues lo racional o lo “lógico”, no deja de ser parte de un consenso social sobre valores adquiridos.

Nuestros esquemas mentales, a medida que crecemos, se van llenando de significados sociales que pueden influir en nuestros comportamientos. El problema es si estos comportamientos se ajustan a nuestro verdadero beneficio y el de los demás. Por ejemplo, quién no ha percibido la presión social que recibimos sobre lo que hay que hacer a cada edad (más bien es como un manual de que hacer con tus años); la edad para los estudios universitarios, la edad para tener pareja estable, para trabajar, para tener hijos, etc. Tiene un carácter preestablecido, a pesar de que todo esté cambiando actualmente. También lo podemos apreciar continuamente en otros aspectos como el consumismo de bienes materiales o de nuevas tecnologías, como la sociedad occidental ha fomentado la relación entre poseer y felicidad. De hecho el propio sistema político en el que vivimos engrasa su “maquinaria” gracias a difundir los valores necesarios entre la población para perpetuar su funcionamiento.

Por otro lado, el exceso de uso de inteligencia racional, ha hecho que ésta se adueñe de todo nuestro ser y ponga límites a nuestro desarrollo personal. Venimos de una sociedad, desde donde el intelecto, se ha reprimido instintos básicos de las personas como el sexual, o desde donde se han anulado y no se han tenido en cuenta nuestras emociones, sustituyendo estás por “deberías” sociales. Esto ha provocado que no escuchemos realmente nuestra autentica voz interior, que es la que nos indica que es lo que realmente queremos en una situación. Esta separación de nosotros mismos, implica una desconexión de nuestro ser natural, de nuestra verdadera fuente de felicidad. Precisamente, el hecho de utilizar el pensamiento de forma totalitaria, es lo que nos aleja de otro tipos de Inteligencia como la intuitiva. Es por ello que la meditación implica la no evaluación ni interpretación de los fenómenos del pensamiento, no es un ejercicio racional, sino que se permite acceder a estados no racionales relacionados con la propia naturaleza no condicionada. El hecho de dejar pasar aquello que aparece por nuestra mente durante la meditación, es un ejercicio de aceptación, y nos sirve para apaciguar el uso excesivo del intelecto racional, que es principalmente donde se generan nuestros problemas.

La meditación abre las puertas a otros tipos de Inteligencia, que son muy necesarias en nuestras vidas, como la Inteligencia emocional que sirve para conocer, aceptar y canalizar nuestras emociones y la de los demás. O también para desarrollar la Inteligencia Intuitiva, la mejor aliada en la toma de decisiones importantes. La meditación implica conectarse con la energía natural de tu ser, aquella que está libre de todo perjuicio del pensamiento y libre de emociones perturbadoras que se crean en el Intelecto. Meditar es volver a la fuente, volver a nosotros mismos, y como no incentiva la razón, hace que esta disminuya su hiperactividad.

Por otro lado, meditar sirve para paliar y eliminar nuestro ego y las formas diversas en las que se manifiesta. De hecho, a medida que eliminamos el ego, resplandece la fuente de energía natural que de por sí nos hará felices, pero este tema… bueno, lo dejaremos para un próximo artículo sobre la meditación. Descondicionense, sean felices.