¿Sufrimiento? Stop! Vuelva al presente.

Cada vez que nos concentramos en lo que tenemos delante con atención plena, normalmente no sufrimos. Es por ello que tenemos que volver al presente.

Muchos de los miedos, ansiedades y emociones perturbadoras son construidos a través de estar en el pasado o en el futuro. Por ejemplo, la meditación nos ayuda a centrarnos en el aquí y el ahora, y también a generar un estado de calma y tranquilidad. 

Expresión emocional para eliminar cargas

En este vídeo les hablo sobre la expresión emocional, sobre el mal hábito de esconder constantemente nuestras preocupaciones e inseguridades generando una carga emocional. También les propongo una alternativa para permitir dejar marchar esas emociones que tenemos guardadas y retenidas.

Cuando fluimos es cuando somos capaces de mantenernos limpios. Recibir y soltar, así permitimos que la energía circule y no se estanque.

Gestionar la ira desde el Mindfulness

Utilizar el Mindfulness o la atención plena en nuestro cuerpo puede ayudarnos mucho. Cuando hablamos de ira, cuánto daño podemos hacernos a nosotros mismos? Y a las personas que tenemos delante? Es por ello que es necesario que utilicemos herramientas que nos ayuden a controlar estados emocionales dañinos. Evidentemente el mindfulness no solo nos ayuda a eso, pues es un auténtico vehículo a conectar con el presente, a conectar con nuestra sabiduría interior.

Los estados emocionales intensos, cuando son desagradables, especialmente la ira o la rabia, nos separan de nuestro centro de equilibrio. Y perdemos capacidad para actuar según realmente queremos. No confundamos estar poseído por la ira con nosotros mismos. Bajo un estado de esas características, es fácil desvirtuar nuestro verdadero propósito.

Más allá del concepto enfermedad: una necesidad de cambio

 

 

 

En este vídeo me interesa poner en tela de juicio algunas etiquetas, que, como aquella que llamamos «enfermedad», no hace honor, en muchos casos, al significado de cambio. En atención al proceso evolutivo de la persona.

Inteligencia Emocional en Valverde (2ª Ed.)

El conocimiento de la Inteligencia Emocional para muchas personas puede suponer el descubrimiento de un autentico universo. El que reside en nuestro interior. Sobre todo para aquellas personas que no se atrevieron a saber un poco más de lo absolutamente imprescindible. Como no, cuando llegan algunos problemas personales, no sabe uno atenderlos adecuadamente porque, sencillamente, no se conoce.

Os presento la segunda edición en Valverde del Camino (Huelva). En esta ocasión organizado junto a la Asociación Nirvana y la colaboración del ayuntamiento. El participar en este taller de Inteligencia emocional te sirve para gestionar emociones, pero para muchas cosas más, me baso en la experiencia de anteriores ediciones:

-Mejorar la autoestima y el autoconcepto.
-Aumentar la capacidad para resolver conflictos.
-Aprender de uno mism@ al fomentar autoconocimiento.
-Aumentar la capacidad para manejar emociones.
-Ser mas consciente de lo que sientes tú, de lo que pueden sentir los demás.
-Mejorar la creatividad y tu flexibilidad en busqueda de soluciones. -Fomentar la expresión emocional.
-Para disipar y reducir cualquier miedo.
-Mejorar el control de ansiedad y estres.
-Aumentar la confianza y seguridad en un@ mism@.
-Incorporar herramientas utiles como el mindfulness, meditación, visualización, etc.
-Mejorar la calidad de vida y aumentar la felicidad.

Como veis, sobran razones. Para inscribiros o solicitar más información, bien podéis llamando al teléfono 655018293 o bien a través del correo electrónico info@terapiapsicologia.es

Muchas gracias. Mis mejores deseos.

El Imperio de la Razón y el Pensamiento

Hemos pensado demasiado.

En la actualidad, nuestra capacidad intelectual racional ha invadido nuestra forma de proceder y actuar. El intelecto es un instrumento analítico que es usado para tomar decisiones importantes, para comunicarnos, para razonar, para adquirir valores, para muchas cosas más. También para predeterminar nuestra forma de comportarnos según los cánones sociales.

Generación tras generación, vamos adquiriendo una educación basada en determinadas percepciones sociales sobre lo que nos conviene y lo que no, sobre lo que debemos hacer en cada etapa de la vida, cuáles deben ser nuestros objetivos. Si aquello que se enseña socialmente está sesgado y despegado de nuestra verdadera naturaleza, comienza el desequilibrio. Por eso nos desequilibramos continuamente en las sociedades «avanzadas y modernas».

Somos seres que viven continuamente en lo externo, preocupados por el trabajo, la familia, el dinero. Realmente, todo es externo a nosotros sin autoconocimiento. Pensadlo bien, si no nos conocemos, ¿quiénes somos?, personas que siguen lo deseable, lo aceptable socialmente, lo políticamente correcto. Mientras, nuestro ser interior queda totalmente invalidado porque no sabemos escucharle. No nos enseñaron a respetarlo. Nos educaron en leyes externas a nosotros.

El verdadero problema está en que, si la educación, en principio, no es una educación social que nutre a los individuos de las comunidades, y la sociedad está manejada desde el egoísmo, la ambición y el bien particular, aquellos que no se conozcan adquirirán una ideología que en muchos casos va en contra de sus propias necesidades como ser.

La importancia de conocerse a uno mismo es fundamental para la toma de decisiones, no ya racionales, sino basadas en sus emociones, en lo que siente. La verdadera conexión con uno mismo empieza ahí, en lo emocional. Pues son las emociones las que indican el grado de satisfacción que tiene tu ser frente a una determinada situación.

Claro está, incluso las emociones se pueden condicionar debido a férreas estructuras del pensamiento adquirido. Por ejemplo, si los estímulos sociales te indican constantemente, a través de los medios de comunicación, la necesidad de tener un cuerpo bonito, con unos cánones determinados, condicionan tus emociones favorablemente o desfavorablemente en función de cómo te percibas. Te venden que la felicidad está asociada a tener un «cuerpo 10», y como casi nadie lo tiene, la mayoría de las personas sugestionadas por esta influencia están abocadas al fracaso y la frustración. Muchas empresas se frotan las manos de poder hacer recolectas económicas sustanciales debido al gasto que se deriva de intentar la transformación física: empresas cosméticas, farmacéuticas, de alimentación, etc.

Si las emociones son sugestionadas continuamente por los pensamientos, y los pensamientos están ligados a la educación y estímulos sociales que percibimos, el no conocernos nos hace exponernos continuamente a actuar como si fuéramos máquinas.

El pensamiento que se deriva de nuestra capacidad intelectual, es una dimensión humana totalmente moldeable. Es la parte más alejada de nosotros mismos, pues el mismo modus operandi de racionalizar algo y analizarlo no está intrínsecamente relacionado con el estado intuitivo del individuo. Por supuesto, el pensamiento está conectado con las emociones, y la influencia es bidireccional, pero si no abrimos verdaderamente las emociones a nuestra intuición o no sabemos escucharlas con sabiduría, muchas de ellas seguirán condicionadas por el imperio de la razón. La profundización en nuestro sentir desde la inteligencia emocional tiende a reequilibrar nuestras emociones.

Nuestra capacidad analítica e intelectual, como puente directo con la adquisición de valores y formas de comportamiento sociales, se ha hecho cargo de nosotros, de nuestras emociones, a tomado las riendas de nuestro ser. Por eso intentamos solucionarlo todo, analizando, evaluando. Por eso pensamos tanto. Demasiado. Y si tan solo es una capacidad, ¿porqué está al poder y no a nuestro servicio? Y si el pensamiento no lo situamos en el poder, ¿qué ocupará su lugar?

Si alguna vez os decidís iniciaros en la práctica de la meditación, en algún momento, leeréis u os dirán: «Dejad pasad los pensamientos, sin evaluarlos ni analizarlos». Es precisamente por eso, para entender que la sabiduría más alta no parte de un análisis deductivo, sino que se intuye desde conocimiento de ti mismo más allá de la razón, un viaje sin tanta palabra.

Os dejo para terminar un interesante vídeo sobre esto que estamos hablando de pensar demasiado:

Nuevo taller de Inteligencia Emocional

Tengo el gusto de presentaros los nuevos talleres de Inteligencia Emocional, en Valverde del Camino (Huelva). Después de 4 ediciones de experiencias y aprendizaje en Granada, he decidido presentarlo, esta vez en mi tierra natal.

Ya sabéis «el bombo» que doy con la Inteligencia Emocional, y que voy a seguir dando. En la medida que somos capaces de vivir emocionalmente estables, nuestra vida se abre a la autorealizacion personal. Nos educaron en la utilización excesiva del pensamiento (os recomiendo leer el próximo articulo del blog: «El Imperio de la Razón y el Pensamiento»), y lo utilizamos tanto, tanto, que muchas veces nos olvidamos de lo que sentimos. Esto es un poco contradictorio porque resulta que las emociones están en mayor medida conectadas con nuestro verdadero estado interior. Entonces, ¿porque lo obviamos tanto? Las emociones pueden traer muchos mensajes necesarios para cambiar tu vida, pero si no las escuchamos no sabemos por donde empezar.

Es por ello, la importancia de conocer las emociones que solemos tener, entendernos más desde el interior emocional y desacelerar el pensamiento, cosa que trabajamos en estos talleres. Autoconocimiento, comprensión, y por supuesto, una vez somos conscientes de nuestros estados emocionales, saber como transformar aquellos desfavorables por otros saludables y positivos. Cómo extraer de una situación que nos incomoda un aprendizaje significativo que nos ayude a crecer y a ser seres más sensibles, más emocionales, más nosotros.

En estos talleres podemos trabajar y aprender a través de dinámicas grupales y ejercicios individuales. Y algo muy importante, podréis adquirir herramientas y desarrollar recursos para gestionar vuestras emociones que os pueden servir para vuestro día a día. Es un taller y no un curso, eso significa que es vivencial y totalmente práctico. No consiste en escuchar y escribir en un cuaderno, sino trabajar con las emociones de uno mismo para crecer, y en definitiva, para mejorar la calidad y percepción de la vida.

Las ventajas de desarrollar la Inteligencia emocional son muchas, como por ejemplo, mejora la autoestima, mejora la capacidad de empatía, aumenta la confianza en uno mismo, capacidad para afrontar conflictos, etc. Además, nos permite a un nivel más avanzado, abrir nuestro canal intuitivo. Claro está, todo es cuestión de practica y cierta constancia.

 

¿Te apetece comenzar?

Los talleres tendrán lugar en la Asociación Pimpirimpausa todos los martes y jueves de 17:00 a 21:00 horas entre el 24 de Noviembre y el 15 de Diciembre, exceptuando el 6 y el 8 de Diciembre, por ser festivos. Para inscribirte o más información envíame un correo a info@terapiapsicologia.es o bien llamando al 655018293.

 

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El ego: un invento de identidad.

El ego tiene varios usos de significado. Por un lado, desde la psicología, y en concreto, desde el psicoanálisis, hace referencia al yo, considerado una instancia psicológica desde donde el individuo se reconoce a sí mismo. Por otro lado, comúnmente puede ser atribuido a aquellas personas que tienen un exceso de arrogancia o valoración de sí mismos.

Sin embargo, en esta entrada del blog, vamos a referirnos al ego desde una cuestión sobre la consciencia que construimos sobre nosotros y el mundo.

 

La separación: un precedente fundamental

El ego es una construcción de una identidad personal que responde a una falta de consciencia sobre la verdadera conexión de las personas con ellas mismas y con el todo que les rodea. Esta separación genera ciertos desequilibrios que están fundados en la falta de comunión con la fuente de vibración natural. Hablamos de la unión con la naturaleza, con ese todo que llamamos universo. Al estar desconectado, al faltarnos esta experiencia, la persona tiene que inventar un sentido vital que le de aliento de vivir. Ese invento es el ego, que es sino el intento de reafirmación basado en una entidad que es el yo. Intentamos ser importantes a través de este personaje.

El ego es un mecanismo de protección para la reafirmación del ser. El ser humano, al no estar conectado con lo que le rodea, necesita algo que le de sentido y suele echar mano de su individualidad y competitividad.

Por otro lado, la conexión espiritual con uno mismo (y por ende, con el exterior de uno mismo) es la más alta fuente de sabiduría. En ese estado las personas conocen lo que necesitan, y los velos y muros aparecen primero para después desaparecer. No estar conectado a ese nivel de vibración genera ignorancia y confusión, sobre todo si ni siquiera se ha empezado a caminar en esa dirección. No son términos extremos exclusivos, pues de la ignorancia al conocimiento hay un continuo. Ante tal ignorancia, la persona utiliza recursos para poder sentirse vivo. Esos recursos, aun siendo falsos o engañosos, en tanto que están alejados de su fuente natural, son necesarios para la persona. La consciencia de su falsedad, y el trabajo posterior para desmenuzar el engaño con un trabajo de desarrollo personal, son pasos en ese continuo hacia la verdadera conexión con uno mismo. El ego no conecta, sino separa.

Esos falsos recursos pueden ser la identificación con emociones y pensamientos, que aun siendo pasajeros, se toman como el ser mismo, obviando la esencia de la persona, el espejo, no lo que se proyecta. En ese nivel de vibración de la consciencia, la persona los considera necesarios para su supervivencia. Así pues el ego se muestra como una reafirmación de uno mismo para darse sentido y valor. El ego-ismo es prueba de ello, o ser ego-céntrico.

También hay ejemplos que están basados claramente en una huida de la propia inseguridad personal, como los celos, la envidia, la avaricia etc. Nos serviría mencionar la búsqueda de felicidad en aspectos materiales, en lo que ocurre fuera de nosotros, ignorando que lo más importante es el interior.

Además, el desarrollo de este falso ser, el ego, está potenciado por la búsqueda del propio equilibrio, lo que genera el fomento de estas actitudes desfavorables. El problema aquí es que se busca la felicidad en el sitio equivocado. El ego genera intentos de conexión ilusorios, precisamente por ello puede proporcionar temporalmente un aroma de felicidad. Sin embargo, no es siquiera eso, pues es una mala imitación de la verdadera felicidad basada en la conexión con el uno y el todo.

Y para situarte en esa dirección de unión contigo mismo y con el universo, yo te propongo un camino: la meditación. Un vehículo: el amor. Una protección: la bondad y la compasión. El destino: felicidad y sabiduría.